La ética de la investigación puede ser entendida de dos formas, la primera, aquella concerniente a un campo de la Bioética, que examina y debate sobre los dilemas morales surgidos de la investigación con seres vivos. De manera particular, la ética de la investigación con seres humanos, limita su campo a analizar los dilemas que surgen cuando las personas son sujetos de investigación, ya sea, por ejemplo, en las áreas biomédicas o sociales. La segunda, comprende al hecho de tener ética en el quehacer investigativo. Es decir, actuar éticamente mientras se investiga en cualquier área del saber.

En el primer caso se trata de una disciplina, en el segundo caso se trata de una acción. En la práctica de la investigación científica, ambas enunciaciones confluyen en el quehacer del desarrollo científico y en las labores de los comités de ética, de tal modo que tanto investigadores como bioeticistas, buscan una meta en común: el desempeño correcto de la investigación.  

En ese sentido, quienes participan en el progreso científico, buscan principios que guíen la práctica de diversos aspectos de la investigación, que incluyen, pero no se limitan, al proceso del consentimiento informado, la recolección adecuada de los datos, la integridad de la información y en general al respeto por los derechos de los sujetos.

Los principios constituyen los pilares esenciales de la ética de la investigación, tanto como disciplina, como en su accionar práctico, enmarcando los elementos constitutivos del diseño científico, de la ejecución de los protocolos y la difusión de la ciencia, respetando los derechos e integridad de los participantes.

Diversos principios, se han señalado, como fundamentales a lo largo de a la historia de la ética de la investigación, los cuales han sido descritos por documentos de referencia como el informe Belmont, en donde se destaca el Respeto a las personas, la Beneficencia y la Justicia o por la adaptación a la ética de la investigación, de los principios de ética médica de Childress y Beauchamp, quienes destacan como principios primordiales a la Autonomía, la Beneficencia, la No Maleficencia y la Justicia.

Sin embargo, a pesar de su innegable importancia y necesidad, además de los principios señalados, existen otros aspectos que se deben tener en cuenta en la práctica ética de la investigación y que, a su vez, se consideran fundamentales para el desarrollo adecuado de la investigación, estos son, el valor social de la investigación, su validez científica, el proceso de selección justa de sujetos y el balance favorable de riesgo beneficio.

De otra parte, la evaluación y seguimiento de la investigación científica, debe tener la mirada independiente de un comité de ética, que no tenga conflictos de interés con el investigador y sus patrocinadores y que el proceso científico gire alrededor de un proceso de consentimiento informado que no se limite a la lectura y aceptación de un formulario, si no que refleje con veracidad, una verdadera intención de información, acompañamiento y protección del sujeto.

Es así como, la ética de la investigación es un proceso dinámico en el que participan tanto bioeticistas como investigadores, en un área que se ejerce y se investiga y en el que se conjugan las disciplinas filosóficas que versan sobre lo moral y el desarrollo científico y que apunta a fortalecer el crecimiento del conocimiento, con total respeto por los sujetos participantes.

AUTOR: Dr. Fernando Suarez Obando, Instituto de Genética, Universidad Javeriana, Presidente Comité de ética en investigación CAIMED

 

Fuentes bibliográficas:

Suárez Obando F. Un marco ético amplio para la investigación científica en seres humanos: más allá de los códigos y las declaraciones. La propuesta de Ezekiel J. Emanuel. pers. bioét. 2015; 19(2): 182-197.

Etiquetas:Balance favorable de riesgo beneficio Práctica de la investigación científica Respeto a las personas Selección justa de sujetos Valor social de la investigación

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